Autor : Adriana Ferreira
Su cabello rubio cenizo de color único,
largo hasta la cintura, admirado por chicos y grandes, no le gustaba trenzado o
de coleta, le gustaba suelto, lucirlo con raya en medio, de lado, con puntas
redondas, que el aire lo hiciera bailar de un lado a otro. Peinarlo de media
cola con pequeño fleco al frente o como fuera pero lucirlo, porque para ella su
cabello era lo más valioso.
Ella todo lo que quería un fleco y un
corte de su mismo largo para lucirlo ya que todos se lo halagaban y la hacía
sentir importante. Se lo propuso a mamá y con tanta insistencia terminó
cediendo y sin más sentada en la silla, su mamá pidió a la señorita que le
cortará el cabello desde el nacimiento del mismo y la dejo como hombre, para
que su cabello rubio cenizo no se maltratará, ella no comprendió que tenía que
ver el maltrato si ya no estaba más en su cabeza.
De regreso a casa
Ya no tenía más que lucir. Su cabello
largo rubio cenizo se había ido y con él toda su alegría.