miércoles, 26 de agosto de 2015

El Cabello Rubio....


                                                                                            Autor : Adriana Ferreira

Su cabello rubio cenizo de color único, largo hasta la cintura, admirado por chicos y grandes, no le gustaba trenzado o de coleta, le gustaba suelto, lucirlo con raya en medio, de lado, con puntas redondas, que el aire lo hiciera bailar de un lado a otro. Peinarlo de media cola con pequeño fleco al frente o como fuera pero lucirlo, porque para ella su cabello era lo más valioso.

Ella todo lo que quería un fleco y un corte de su mismo largo para lucirlo ya que todos se lo halagaban y la hacía sentir importante. Se lo propuso a mamá y con tanta insistencia terminó cediendo y sin más sentada en la silla, su mamá pidió a la señorita que le cortará el cabello desde el nacimiento del mismo y la dejo como hombre, para que su cabello rubio cenizo no se maltratará, ella no comprendió que tenía que ver el maltrato si ya no estaba más en su cabeza.

De regreso a casa


Ya no tenía más que lucir. Su cabello largo rubio cenizo se había ido y con él toda su alegría.

martes, 8 de julio de 2014

Las mujeres ya no estamos limitadas....


  Por :      Mari Carmen Ocampo Quiroz
10 h · 
Las mujeres ya no estamos limitadas a ser amas de casa y a través de la lectura podemos conocer hasta dónde puede llegar nuestra imaginación. A continuación te presento una lista de 10 sugerencias de lectura, son libros escritos por mujeres lo que no quiere decir que no exista una gran cantidad de libros escritos por hombres que también son fascinantes.
Te sugerimos 10 libros escritos por mujeres | No los puedes dejar de leer | Bianca Eunice Castillo | El faro Cultural | Guadalajara Jalisco México
1. "Los recuerdos del porvenir" / Elena Garro
2. "Las violetas son flores del deseo"/ Ana Clavel
3. "Querido Diego, te abraza Quiela"/ Elena Poniatowska
4. "Feliz nuevo siglo doctor Freud"/ Sabina Berman
5. "Peces de piel fugaz"/ Coral Bracho
6. "El eterno femenino"/ Rosario Castellanos
7. "Como agua para chocolate"/ Laura Esquivel
8. "Cartucho" y "Las manos de mamá"/ Nelly Campobello
9. "La mujer rota" y "El segundo sexo"/ Simone de Beauvoir
10. "Mujeres que corren con lobos"/ Clarissa Pinkola

viernes, 4 de julio de 2014

“Penélope, uno tras otro los ve pasar, mira sus caras, les oye hablar, para ella son muñecos.” Por Lylya Cisneros


El amor y el dinero tienen recovecos que nadie imagina y él a quien llamaré Benito lo ha vivido pero no lo puede contar, así que tomaré su imagen, escucharé sus murmullos,  miraré sus ojos, sus expresiones y dejaré que mi mente divague por la fantasía para crearle una historia que nos haga mirarlo de manera diferente.
Benito hombre de complexión delgada, aproximadamente de 1.70 de altura, bien vestido y atractivo con un semestre en Contaduría, gran visionario de los negocios y necesidades de una ciudad. Se instaló a vivir en Cuautla teniendo como propósito ser un hombre exitoso con negocios de ropa.
Inició sus actividades comerciales a los 7 años, originario de un pueblo pequeño y pintoresco llamado Aculco, de gran actividad textil, allí la mayoría de los hombres trabajaban en minas de cantera. Benito tenía las manos ásperas y resecas por ayudar desde pequeño a su padre extrayendo el ixtle del maguey,  elaborando ayates, redes rudimentarias para la pesca y la cosecha del maíz, sombreros de palma, morrales y prendas de vestir, que vendía su madre en Ixtapan de la Sal donde él siempre la acompañaba.
Pero él se veía más allá de ese pueblo y soñaba con salir de ahí y llevarse a sus padres a una mejor vida, así que siempre insistió con su padre que lo dejara estudiar, Don Quintilano que era nacido en ese pueblo creía que nada más hacía falta si se tenía una mujer, una buena cobija y tortillas recién hechas acompañadas con una salsa molcajeteada y su café, así que le ponía tareas pesadas para ver si su hijo desistía de ir a la escuela.




Pero Benito hacía todo lo que su padre le decía con tal de correr al terminar hacia la escuela, así curso la primaria y la secundaria, pero él deseaba más, así que cuando iba con su madre a vender sus artesanías, preguntaba por las escuelas donde él podría continuar estudiando.
Así curso el bachillerato y tres años más tarde, llegaría a Cuernavaca  a la Universidad del Estado en la facultad de contaduría, al llegar leyó el lema de la institución “Por una humanidad culta”  y sintió como su piel se erizaba, sí – pensó- había llegado al lugar indicado para él.
Se inscribió e inició sus estudios, era el primero de la clase, con hambre de conocimiento, nunca se le vio en una fiesta, ni faltar a clases, pero la vida tenía otros planes para él.
Casi al término del semestre, llegó su hermano Policarpo con una mala noticia, su padre había muerto víctima de la mordedura de una serpiente, lo encontraron tullido le dijo,  con la pierna amarrada con su paliacate.

Benito no daba crédito a lo escuchado, tienes que regresar al pueblo le dijo su hermano, tomaron sus cosas y viajaron a Aculco, ver a su madre llorando sobre el cuerpo de su padre lo conmovió muchísimo, olvidó la escuela pensando que podría regresar días después y continuar.

Pero no fue así, cuando Benito intentó incorporarse de nuevo ya era tarde, no había registro de calificaciones de su semestre cursado y había causado baja definitiva
Ahora cargaba con la pena de varias pérdidas, su padre, sus estudios, sus sueños. Se sentó al borde de un  precipicio  y observó el paisaje lejano que la ubicación en alto de la Universidad le mostraba.
No – dijo- aquí me quedaré y voy a trabajar duro, traeré a mi familia. Así que preguntó con sus maestros que poblados del Estado podrían ofrecerle espacio para el comercio.
Un maestro le sugirió vete a Cuautla es la segunda ciudad más importante y mucha gente baja de sus pueblos a realizar sus compras allí.
No lo pensó mucho, tomó sus pocas pertenencias y llegó a esta ciudad con un propósito, ser un importante comerciante, pago un cuartucho pequeño donde colocó sus cobijas, se fue a su pueblo y convenció a su madre de vender la vaca y las pocas gallinas que tenían, con ese dinero viajó a la Ciudad de México y compro ropa.


Ya en Cuautla empezó a colocar sus prendas colgadas en la puerta de su cuarto, poco a poco fue terminando las prendas y regresó al Distrito Federal por más. En poco tiempo era ya conocido por las personas y lo buscaban para comprar su mercancía, así que pensó en alquilar un cuarto más grande. En un año ya tenía un local pequeño en el centro de la ciudad, en cinco años era propietario de dos negocios y un local.

Penélope (parte 2)


........ un local.

Mandaba dinero a su madre y muchas cartas donde le decía que muy pronto iría por ella y sus hermanos. Un día entro a su local una joven de ojos tristes, vestimenta sencilla, Benito le observó y le recordó la mirada de su madre. Se acercó y le dijo – muchacha que necesitas llevar- nada contestó, solo veía pues la verdad no tengo dinero.
Benito que sabía de eso le pidió que tomara lo que necesitara y que se lo pagara limpiando su local, la chica se llenó de gusto y aceptó, a partir de ese día iba diario a limpiarle el local, él le proporcionaba alimento y una que otra prenda de vestir.
Así se fue dando entre ellos una amistad y después él se enamoró de Norma, primero la llevó a conocer a su madre, después fue y pidió su mano.
Formaron el hermoso hogar que Benito siempre quiso, ella ahora era la señora y podía tomar cuanta ropa quisiera del negocio, él era feliz y creía que ella lo amaba. Él hizo crecer su inversión y compro un local más grande, ahora tenía que dejar a Norma a cargo de un negocio y él en otro.
Norma que si bien era humilde se había deslumbrado con la cantidad de dinero que entraba a los negocios de su esposo. Empezó a tomar de la caja y guardarlo sin darle a conocer nada a Benito. Cada vez compraba cosas más caras y ella se sentía la dueña de las tres tiendas, el dinero la había vuelto soberbia y presuntuosa, coqueteaba con cuanto hombre bien vestido pasaba por ahí.
Todos en la cuadra sabían que Norma había empezado de amoríos con Don Jacinto, dueño de 4 carnicerías dentro del mercado nuevo, del cual ella recibía objetos de oro que siendo ya tan ambiciosa le robaban el sueño,  solo Benito seguía cerrado de ojos ocupado en traer más y mejor mercancía para los negocios
Así pasaron más de seis meses, cuando por fin un empleado que tenía muchos años trabajando con Benito le dijo: oiga que de plano ¿usted quiere mucho a su vieja o tiene otra mujer? Benito abrió tremendos ojos y con gesto adusto contestó – qué dices, como te atreves a pensar en que tengo otra mujer, si Norma es y será mi vida- , el empleado que vio el gran enojo de su patrón no sabía que contestar, pero con el temor de que fuera despedido pensó que decir la verdad sería lo mejor.

Don Benito no se enoje –dijo- yo le estoy muy agradecido por el trabajo y todos sabemos que es usted hombre sencillo y trabajador, pero la verdad no entendemos porque sigue al lado de la señora si ella es muy diferente y pues además- hizo una pausa incomoda- ¡qué! - alzó la voz Benito, habla de una vez.
Pues que su mujer tiene amoríos con Don Jacinto ya hace tiempo y usted ni cuenta se ha dado. Benito palideció, los labios se le veían cenizos, no podía creer lo que su empleado de confianza le decía, sus palabras retumbaban dentro de su cabeza sin comprender del todo. Pedro el empleado lo tomó del brazo y lo llevó hacia una silla. Calma señor por favor no se ponga mal pero esto ya tiene su tiempo, todas las tardes mientras usted hace las cuentas, pasan por ella en una camioneta y van rumbo a la avenida por donde está la gasolinera ahí en Reforma, si quiere verlos pues vaya patrón así sale de dudas y chismes.
Benito tambaleó al caminar y sin decir palabra caminó rumbo a la iglesia de la Moneda Milagrosa, entró se persigno e imploró que todo fuera mentira, salió del recinto y se dirigió hacia la esquina de la gasolinera, eran las 6 de la tarde de un mes de febrero, Benito con la mirada perdida, la boca seca y un enorme hueco en el estómago veía los autos pasar deseando no ver lo que temía, a las 6.30 hora en la que normalmente él se encontraba haciendo las cuentas del día, vio venir la camioneta azul de Don Jacinto, el corazón latía muy rápido, un calor recorrió todo su cuerpo que se convirtió en un terrible dolor, sentía que la cabeza le estallaría, todo el cuerpo estaba mojado de sudor, en un segundo sintió como sus piernas perdían fuerza, de la cevichera  “ el sobrino” salía Norma muy arreglada, alzando la mano para indicarle al conductor de la camioneta que allí estaba.

Benito no pudo moverse, no articulaba palabra, solo vio como su tan amada esposa subía al vehículo y daba un efusivo beso al conductor. La camioneta se alejó y él empezó a reír hasta que se convirtió en carcajadas y llanto, decía palabras sin coherencia, gritaba el nombre de su mujer,  su padre, madre, hermanos, y volvía a reír.

Pedro que lo había visto tan mal corrió hacia él y lo abrazó, ya patrón, cálmese, no vale la pena, -le dijo- pero Benito ya no comprendía las palabras, solamente balbuceaba- aquí Norma, llega, sí, siempre, llega. Pedro lo tomo del brazo y lo llevó a su casa, duerma patrón, descanse, mañana será otro día y verá que hacer.
Al amanecer Pedro corrió a la casa de Benito pensando que estaría más tranquilo, pero no lo encontró allí, salió con rumbo a los locales de ropa y no lo vio, los demás empleado que ya habían llegado le hicieron saber que en la esquina frente a la gasolinera estaba el patrón, hablando solo, vistiendo pantalón beige, descalzo y sin camisa.
Nadie pudo hacerlo que se quitara de ese lugar, ni que volviera su mente a la realidad, él solo murmuraba – aquí Norma llega, sí, siempre, llega.
Desde entonces deambula por el mercado nuevo, pero siempre regresa a esa esquina donde su amada rompió su mente y su corazón.  Su madre murió de vieja y de tristeza pues nunca volvió verlo, sus hermanos lo odiaron pensando en que no quiso regresar a Aculco por ellos, los empleados tomaron la ropa como pago a sus servicios, Pedro sigue hasta hoy llevándole un poco de ropa y comida pero no ha logrado que Benito vuelva a la realidad.
Y ahí está él todos los días, de todos los meses, con su mirada perdida, encorvado, barbón, descalzo, con su pantalón beige viendo pasar los autos esperando a que su amada regrese.
Es parte del paisaje urbano de la ciudad que es tan digno de observarse y reconocerse como la estación del tren o las iglesias, pues aun con su apariencia, sí, vive en las calles de Cuautla.
FIN

lunes, 30 de junio de 2014

Para vivir....

Para vivir sólo necesito la vida misma,
disfrutar cada mañana el Sol, los pájaros,
tu cuerpo pegado al mío tan caliente
cuando hace frío,
tan frío cuando hace calor.
sentir el olor de la tierra húmeda,
las plantas, los árboles
escuchar levantar a las niñas,
la risa de la pequeña, el enojo de la grande
la carrera a la escuela

para vivir sólo necesito la vida misma
                               
                                                     Adriana Ferreira
                           

jueves, 26 de junio de 2014

Imaginando....


Las cosas que no logro decirte son aquellas aún más importantes de las que sabes, son esas cosas que se decifran con la imaginación y se sienten en su máxima expresión pues no hay palabras adecuadas suficientes que puedan describirlas tan exactas.
Nacen solo de quién es capaz de crearlas y tú haz creado demasiado en tan poco.
Eres increible, sumamente especial  
Te adoro!!!!! 
Sin llegar a ser perfecto, eres justo la medida exacta para mi, ni más ni menos de lo que deseo.
Me gustas ya lo he dicho cientos de veces y me enloquece besarte, a ti que te enloquece? Acaso lo sé? Puedo imaginarlo?
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡  SI   !!!!!!!!
                                                                                                  María de Lourdes Uribe Ugalde

martes, 24 de junio de 2014

En la Habana te vi ….

                                     Selma Ocampo
La miel en esas rasgadas
Líneas, que endulzan la
Curva de mi vida

El mágico remolino
De contacto acelerado
Al zun zun en una
Embriagadora mirada

Dando toques en el brillante candor
De tus alas tornasol
Pidiendo gotas de rocío
De esa madrugada fría
Que destilan miel
En el roce de tus rayos
Con el brillo

Transportando la esencia
De tu aleteo en breves minutos

Que mas de ser tuyos, 
se vuelven míos.