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........ un local.
Mandaba dinero a su madre y muchas cartas donde le decía que muy
pronto iría por ella y sus hermanos. Un día entro a su local una joven de
ojos tristes, vestimenta sencilla, Benito le observó y le recordó la mirada
de su madre. Se acercó y le dijo – muchacha que necesitas llevar- nada
contestó, solo veía pues la verdad no tengo dinero.
Benito que sabía de eso le pidió que tomara lo que necesitara y que se
lo pagara limpiando su local, la chica se llenó de gusto y aceptó, a partir
de ese día iba diario a limpiarle el local, él le proporcionaba alimento y
una que otra prenda de vestir.
Así se fue dando entre ellos una amistad y después él se enamoró de
Norma, primero la llevó a conocer a su madre, después fue y pidió su mano.
Formaron el hermoso hogar que Benito siempre quiso, ella ahora era la
señora y podía tomar cuanta ropa quisiera del negocio, él era feliz y creía
que ella lo amaba. Él hizo crecer su inversión y compro un local más grande,
ahora tenía que dejar a Norma a cargo de un negocio y él en otro.
Norma que si bien era humilde se había deslumbrado con la cantidad de
dinero que entraba a los negocios de su esposo. Empezó a tomar de la caja y
guardarlo sin darle a conocer nada a Benito. Cada vez compraba cosas más
caras y ella se sentía la dueña de las tres tiendas, el dinero la había
vuelto soberbia y presuntuosa, coqueteaba con cuanto hombre bien vestido pasaba
por ahí.
Todos en la cuadra sabían que Norma había empezado de amoríos con Don
Jacinto, dueño de 4 carnicerías dentro del mercado nuevo, del cual ella
recibía objetos de oro que siendo ya tan ambiciosa le robaban el sueño, solo Benito seguía cerrado de ojos ocupado
en traer más y mejor mercancía para los negocios
Así pasaron más de seis meses, cuando por fin un empleado que tenía muchos años trabajando con Benito le dijo: oiga que de plano ¿usted quiere mucho a su vieja o tiene otra mujer? Benito abrió tremendos ojos y con gesto adusto contestó – qué dices, como te atreves a pensar en que tengo otra mujer, si Norma es y será mi vida- , el empleado que vio el gran enojo de su patrón no sabía que contestar, pero con el temor de que fuera despedido pensó que decir la verdad sería lo mejor.
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Don Benito no se enoje –dijo- yo le estoy muy agradecido por el
trabajo y todos sabemos que es usted hombre sencillo y trabajador, pero la
verdad no entendemos porque sigue al lado de la señora si ella es muy
diferente y pues además- hizo una pausa incomoda- ¡qué! - alzó la voz Benito,
habla de una vez.
Pues que su mujer tiene amoríos con Don Jacinto ya hace tiempo y usted
ni cuenta se ha dado. Benito palideció, los labios se le veían cenizos, no
podía creer lo que su empleado de confianza le decía, sus palabras retumbaban
dentro de su cabeza sin comprender del todo. Pedro el empleado lo tomó del
brazo y lo llevó hacia una silla. Calma señor por favor no se ponga mal pero
esto ya tiene su tiempo, todas las tardes mientras usted hace las cuentas,
pasan por ella en una camioneta y van rumbo a la avenida por donde está la
gasolinera ahí en Reforma, si quiere verlos pues vaya patrón así sale de
dudas y chismes.
Benito tambaleó al caminar y sin decir palabra caminó rumbo a la iglesia
de la Moneda Milagrosa, entró se persigno e imploró que todo fuera mentira,
salió del recinto y se dirigió hacia la esquina de la gasolinera, eran las 6
de la tarde de un mes de febrero, Benito con la mirada perdida, la boca seca
y un enorme hueco en el estómago veía los autos pasar deseando no ver lo que
temía, a las 6.30 hora en la que normalmente él se encontraba haciendo las
cuentas del día, vio venir la camioneta azul de Don Jacinto, el corazón latía
muy rápido, un calor recorrió todo su cuerpo que se convirtió en un terrible
dolor, sentía que la cabeza le estallaría, todo el cuerpo estaba mojado de
sudor, en un segundo sintió como sus piernas perdían fuerza, de la
cevichera “ el sobrino” salía Norma
muy arreglada, alzando la mano para indicarle al conductor de la camioneta
que allí estaba.
Benito no pudo moverse, no articulaba palabra, solo vio como su tan amada esposa subía al vehículo y daba un efusivo beso al conductor. La camioneta se alejó y él empezó a reír hasta que se convirtió en carcajadas y llanto, decía palabras sin coherencia, gritaba el nombre de su mujer, su padre, madre, hermanos, y volvía a reír.
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Pedro que lo había visto tan mal corrió hacia él y lo abrazó, ya
patrón, cálmese, no vale la pena, -le dijo- pero Benito ya no comprendía las
palabras, solamente balbuceaba- aquí Norma, llega, sí, siempre, llega. Pedro
lo tomo del brazo y lo llevó a su casa, duerma patrón, descanse, mañana será
otro día y verá que hacer.
Al amanecer Pedro corrió a la casa de Benito pensando que estaría más
tranquilo, pero no lo encontró allí, salió con rumbo a los locales de ropa y
no lo vio, los demás empleado que ya habían llegado le hicieron saber que en
la esquina frente a la gasolinera estaba el patrón, hablando solo, vistiendo
pantalón beige, descalzo y sin camisa.
Nadie pudo hacerlo que se quitara de ese lugar, ni que volviera su
mente a la realidad, él solo murmuraba – aquí Norma llega, sí, siempre,
llega.
Desde entonces deambula por el mercado nuevo, pero siempre regresa a
esa esquina donde su amada rompió su mente y su corazón. Su madre murió de vieja y de tristeza pues
nunca volvió verlo, sus hermanos lo odiaron pensando en que no quiso regresar
a Aculco por ellos, los empleados tomaron la ropa como pago a sus servicios,
Pedro sigue hasta hoy llevándole un poco de ropa y comida pero no ha logrado
que Benito vuelva a la realidad.
Y ahí está él todos los días, de todos los meses, con su mirada
perdida, encorvado, barbón, descalzo, con su pantalón beige viendo pasar los
autos esperando a que su amada regrese.
Es parte del paisaje urbano de la ciudad que es tan digno de
observarse y reconocerse como la estación del tren o las iglesias, pues aun
con su apariencia, sí, vive en las calles de Cuautla.
FIN
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Simboliza el espacio donde se deja volar la imaginación y con el papel y lápiz se desarrollan escritos cortos, algunos largos, distintos, sencillos, bellos todos que van dejando huella y sacan uno que otro suspiro.
viernes, 4 de julio de 2014
Penélope (parte 2)
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